< VOLVER AL INICIO

Des-hacer el límite

Apuntes y Materiales sobre «Invertebra» (Primera edición)
por Bárbara Bilbao

La curaduría de «Invertebra» (2020) organizada, sensible y meticulosamente, por Paula Shocron y Pablo Díaz, con acompañamiento creativo de Catalina Lescano y por el armado audiovisual de Sebastián Durán componen territorio sonoro situado, flexible, doblegable, elástico, airoso. De esos caminos sinuosos, aquellos que pueden dividirse octogonalmente como las intervenciones compositivas que podemos escuchar (¿u oír?).

Mene Savasta Alsina dice a partir de su obra «El árbol que cae» (2018): 

 

¿Te diste cuenta que el sonido es imparable?
Mientras tengas los sensores, vas a oír.
Pero ¿cuánto de todo lo que escuchás, escuchás?
¿Sabés cómo suena tu día a día? ¿Cómo suenan los espacios que visitás?
¿Cuánto sonás vos y cómo eso afecta al mundo que compartís con los demás?

Y continúa: «Porque escuchar no es lo mismo que oír. La presión sonora llega a los oídos, sí, todo el tiempo además, porque no hay párpados para las orejas. Pero que eso sea sonido, ruido, música o arte no es algo propio del fenómeno. Debe haber alguien que, además de tener los sensores, atribuya un sentido a lo percibido. Alguien que, a través de su escucha, ponga en ejercicio su modo de vivir en el mundo, su modo de categorizar, valorar y jerarquizar los eventos que lo rodean y de los que participa» (Savasta Alsina, 2018).

Y si los oídos no tienen párpados y la lengua puede mirar, y los ojos oler y el estómago oír y el cuerpo se habilita a transmutarse a partir de aquello que escucha, entonces: ¿qué corrimientos y movimientos son posibles al momento de la escucha?¿y cuáles son los que pueden configurarse en una composición? En empezar y seguir, una composición.

 

Escribir música es... como escribir novelas

Virginia Woolf a Ethel Smyth

La orquestación es darle color

Ethel Smyth a Virginia Woolf

(1930)

 

Muy cerca del final de los años 40 Antonin Artaud se montaría en una batalla contra los órganos, contra el organismo afirmando que el cuerpo es, simplemente, el cuerpo, que está solo y no necesita de órganos. El cuerpo no es jamás un organismo. Los organismos son los enemigos del cuerpo. Gilles Deleuze, filósofo francés, toma esta idea del cuerpo sin órganos y la moldea, la hace flexible a las necesidades del deseo. 
El cuerpo, en su flexibilidad, se fabrica como un ejercicio de experimentación que consiste en abrir las conexiones y las potencias, desarticularlas y desordenar los sentidos. 
Pregunta Spinoziana: ¿qué puede un cuerpo?¿de qué afectos es capaz, cuál es su potencia de obrar?
Un cuerpo se entiende por su capacidad de afectar y ser afectado.
Al encontrarse con otros cuerpos o bien aumenta su potencia de vida, entra en relaciones y composición de nuevas fuerzas o disminuye plenamente su potencia, sus fuerzas se debilitan o lo destruyen.
No hay uno o múltiple, lo que hay es «multiplicidad de fusión» que desborda cualquier oposición binaria.

«Tríptico - Estudios sobre el cuerpo humano» Francis Bacon, 1970.

 

Eso ocurre en «Invertebra», se superan los binomios, no en términos de trascendencia, sino en términos profundamente inmanentes. El movimiento sonoro en ocho pasos, ocho obras, ocho composiciones es profuso, abundante, pletórico.
Todo lo que es posible dentro de las sonoridades de Lucas Goicoechea, Pablo Díaz, Daniel Bruno, Carolina Rizzi, Joaquín Segade, Ana González Gamboa, Camila Reboratti y Cecilia Castro + MIGMA, plantea un continuum de todos los cuerpos sin órganos. En la diversidad de texturas, elementos, materiales, alturas, timbres se produce una desfocalización entre lo que se pretende escuchar, lo que se escucha y lo que ocurre en el posfacio de la escucha: el goce de aquello que no es premeditado. 
Las ocho obras que componen Invertebra se perciben como máquinas potenciadas por sismos y cosmovisiones de les artistas compositorxs. La hibridación entre el cuerpo y la máquina, las fronteras, bordes y márgenes entre la naturaleza y la tecnología. Escucharles es condición de desajuste de sentidos, es des-hacerse como sujeto.
Ocurre el cuerpo-instrumento. Instrumento como extensión del cuerpo: niveles de presión sobre las cuerdas y sobre la piel. La digitación, el tirón. Des-hacer el límite.
La liberación de las unidades de consciencia produce que la percepción, su maquinaria sea de otro modo. Es algo así como lo que Virginia Woolf llamaba  a su literatura: «flujo de conciencia». La escritora lo convirtió en una metodología, un procedimiento de escritura que pretende dar cuenta del pensamiento en estado puro: «sinuosidad del pensamiento que fluye constantemente como un sordo rumor de olas». El cuerpo sin órganos de Virginia provocaba una fuerte presencia sonora en sus escritos. Corrimiento de sentidos. Desplazamiento.
¿Qué pasa cuándo no jerarquizamos la vida orgánica e inorgánica? Granulaciones. Pliegues en el plano de la inmanencia. Contrapuntos: el pájaro/artefacto, el viento/la voz, microorganismos/metal/chapa/pájaro. 

La creación en Invertebra se convierte en un acto afirmativo y vitalista.

 

 

Bárbara Bilbao

Licenciada en Comunicación Social (UNQ), Magíster en Ciencias Sociales y Humanas (UNQ) y Doctora en Ciencias Sociales y Humanas (UNQ). Es docente de la materia Comprensión y  Producción de Textos en Artes del Ciclo Introductorio de la Escuela Universitaria de Artes y es Coordinadora del Ciclo Introductorio de la misma unidad académica. También es docente adjunta concursada de la asignatura Introducción a los estudios de comunicación en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata. Docente titular de la cátedra Historia Socio Cultural del Arte (niveles 1, 2 y 3) del Departamento de Artes Multimediales, Universidad Nacional de las Artes. Desde el año 2010 trabaja en el grupo de investigación de Alejandro Kaufman en temáticas vinculadas a los estudios sobre feminismos en la Argentina contemporánea, crítica cultural y estudios culturales y de género. También forma parte de un proyecto de extensión en la UNQ sobre Memorias Disidentes. Forma parte del equipo de profesionales del Programa Institucional de Acción contra la Violencia de Género (UNQ). Ha participado y organizado múltiples congresos, publicado en diferentes revistas afines a los temas de feminismos y crítica cultural. Actualmente colabora, también, con la editorial independiente Hekht Libros y realiza talleres de literatura feminista.